Soñar no cuesta nada, Retomar la dieta cuesta TODOOOOO
¿A quien no le ha pasado? A quien no le sigue pasando, que después de haber tragado todo Diciembre, -disque por fiestas y reuniones sociales- (en realidad empece a comer desde noviembre y continue hasta enero), se dice todos los días: “esta es mi ultima torta de chocolate”, “mañana hago dieta”, “hoy ya no como harinas”, “mejor edulcorante señorita llévese el azúcar”, o el mas famoso de todos: “EL LUNES EMPIEZO”.
Como soñar no cuesta nada, siempre en mis pensamientos, sueños y fantasías me veo flaca corriendo por la playa a lo “baywatch” sin que se me mueva una sola carne. Cosa cada vez mas lejana a la realidad tomando en cuenta que tengo 38 años y 2 hijos. Ademas de sendas subidas y bajadas a lo largo de mi vida. Un día cachosamente mi esposo le dijo a alguna amiga mía que vivir conmigo era como estar en un ascensor. NO me senti muy halagada ni me parecio muy gracioso, pero debo de admitir que es sumamente real. Si sacara la cuenta de cuantos kilos he ganado y perdido a lo largo de mi vida en esta lucha creo que el flujo de caja seria extenso. Felizmente el peso no paga impuesto a la renta.
Pero que hago, si asi como sueño que soy una “baywatch” sin que se me mueva una carne, sueño también con las carnes a la parrilla, las papitas coctel, la ensalada con queso azul y prosciutto y todo lo riquísimo que te puedas imaginar en esta estacion del año tan esperada por todos. Ademas de los pikeitos, claro que bien acompañados de sus chelitas, chilcanos, vinitos y diversas bebidas veraniegas, aunque no todas necesariamente alcohólicas si lo suficientemente calóricas, que nuestros buenos amigos playeros “insisten” en ingerir junto con una (lease YO) que lo único que quiere es cerrar el pico (si claro, soy la pobre víctima).
Y a que le debo este post? Pues al “retomar”. Si, retomar la dieta que con tanto ahínco y tesón comencé el año pasado, llena de convicción y claridad sobre mis metas. Con la que llegue a bajar 10 kilos. Si DIEZ y me sentía como si hubiese bajado 15 (creo que no les había contado que tengo el síndrome de la anoréxica PERO AL REVES, me veo mas flaca en el espejo, en vez de verme mas gorda) – muy conveniente-.
Bueno, la verdad es que si ocurrieron varias cosas el año pasado a las cuales podría echarles la culpa; y les aseguro que estaría totalmente justificada (siempre hay pretextos ya saben). Pero finalmente después de muchísimos años, para mis vacas de Octubre en el norte, ¿adivinen que? Me atreví a usar bikini….. Siiii leyeron bien: BIKINI. Y no estoy hablando de una de esas playas escondidas donde no te ve nadie, sino en el mero mero Punta Sal, con grupo de amigos, marido e hijos. YO BIEN ORGULLOSA caminaba de la sombrilla a la orilla para bañarme como una sirena. Por supuesto despues de tomar sol y broncearme mi reducida pancita que ya no recordaba los rayos del sol tomados en antaño.
Pero terminaron las vacaciones, y el sueño del bikini una vez cumplido llevo a la dieta bien olvidada y la reducida pancita otra vez se dilató. Mi cuerpo otra vez empezó a pensar solo, a actuar sin hacerme caso, se independizó completamente de mi voluntad. Zaz: La historia de mi vida. Prácticamente empece a tirar la toalla, pensé nuevamente que podía comer de todo y no volver a subir…. Y a ver a ver, un momentito: 10 kilos no eran suficientes, ni los 15 que mi espejo mentiroso me decía. Recuerdan que les conte que me faltaban 15 mas? Bueno pues nunca baje esos siguientes 15 extras, asi que ahora con 7 recuperados de mis 10 bajados el año pasado tengo que sumarles unos 12 o 13 kilos mas. Mmmmmm matematica pura = tiempo perdido.
Noooo yaaaa, tampoco perdido. Queda la riqueza de la experiencia, la delicia del aprendizaje… bla bla bla en buen cristiano: Mas o menos como volver a empezar. Pero no importa, no perderé las esperanzas, total SOÑAR NO CUESTA NADA Y tendré que RETOMAR la dieta aunque me cueste TODOOOOO. La pregunta es: ¿cuando?
Espero tener novedades positivas dentro de poco. ¡Suerte!
Claudia Gonzales Villamar- orgullosa comensal y disfrutadora oficial del placer del buen comer.